Adaptógenos

Adaptógenos: la clave para luchar contra el estrés

Aunque cueste creerlo, nuestro cuerpo no está 100% adaptado al ritmo y estilo de vida actuales. Puede resultar una afirmación que sorprenda a muchos, pero la realidad es que todos nuestros sistemas fueron creados hace miles de años para enfrentarse a un mundo bastante diferente al de hoy en día.

Si tenemos en cuenta la teoría de Darwin, todo ser vivo acaba adaptando su organismo a las condiciones del ambiente. Es decir, que nuestro cuerpo ha ido mutando con el tiempo con el único propósito de sobrevivir.

Sin embargo, la sociedad y el mundo en general está cambiando a un ritmo desorbitado, mucho más rápido de lo que nuestro cuerpo podría llegar a adaptarse. Es por eso que se dice que el estrés crónico es una enfermedad moderna que cada vez está cogiendo más fuerza.

Pero, ¿y si te dijera que existe una forma totalmente natural y efectiva de luchar contra el estrés y reequilibrar nuestro organismo?

El origen real del estrés

En todo este fenómeno tiene un papel importantísimo el EJE HHA (Hipotálamico-Hipofisiario-Adrenal) el cual, es el encargado de actuar en caso de que nuestra amígdala detecte un posible peligro.

¿Verdad que cuando te asustas el corazón se te acelera y sientes como sube la adrenalina? Estos tan solo son algunos de los efectos más notables de la activación de este sistema.

La cuestión es que hace miles de años, cuando los humanos se veían obligados a vivir en la intemperie, su supervivencia dependía de su capacidad para luchar o huir. Es por eso que al detectar un peligro de muerte, como por ejemplo, un depredador, se activaba este sistema preparando el cuerpo para una acción físicamente intensa.

Sin embargo, los peligros a los que nos vemos expuestos en la actualidad nada tienen que ver con los que había en el pasado. Perder el trabajo, no pasar un examen o tener demasiadas tareas de oficina acumuladas no son problemas para los que la lucha o huida sea una respuesta válida.

La cuestión es que nuestro cuerpo sigue funcionando como hace miles de años, y su única respuesta ante este tipo de situaciones es la de activar el sistema para la lucha o la huida. Y,  ¿qué ocurre con toda esta energía que nuestro propio organismo empuja a través de un torrente de hormonas y pensamientos? Pues que acaba por reprimirse convirtiéndose en el tan temible estrés.

Los adaptógenos como equilibradores de nuestro organismo

Allá por los años 40, un científico ruso llamado Nicolai Lazarev empezó a investigar acerca del tema. ¿Existiría alguna sustancia en la naturaleza capaz de aportar esa ventaja adaptativa que nuestro cuerpo no ha sido capaz de desarrollar?

Sus pesquisas dieron a luz a los adaptógenos, plantas que crecen y se desarrollan en lugares inhóspitos y ambientalmente duros, y que por lo tanto, tienen en su composición elementos que podrían llegar a ser útiles para la adaptación del organismo humano.

De esta forma, un adaptógeno puede ser capaz de proporcionarnos energía y despertar nuestro cerebro, a la vez que nos calma y elimina el estrés cuando lo necesitamos.

Por desgracia, solamente unas pocas plantas cumplen los requisitos necesarios como para considerarse adaptógenos. Por suerte, las recientes investigaciones acerca del tema y el apoyo de la comunidad científica han ayudado a que cada vez resulte más sencillo acceder a estos milagrosos elixires. 

¿Cuáles son los adaptógenos más conocidos?

Ginseng

Quizás se trate del más utilizado y consumido en occidente. El ginseng, tanto el asiático como el americano, es muy útil como tónico para eliminar la fatiga y el cansancio acumulado. También es eficiente para curar distintas enfermedades respiratorias y para recuperar el cuerpo después de un entrenamiento de una forma más rápida.

Ashwaganda

Muy popular dentro de la tradición ayurvédica, esta planta ha demostrado ser sumamente eficiente en la reducción del estrés y la ansiedad. También aumenta la testosterona, controla la glucemia y es efectiva contra la artitris.

Maca

Procedente de las cumbres de Los Andes, esta planta ya era usada por los antiguos incas por sus propiedades energizantes. Además de aumentar la resistencia del propio cuerpo, también proporciona un montón de vitaminas y minerales.

Hongo Reishi

Proveniente de China, se le conoce también como el hongo de la inmortalidad. Todavía se están haciendo muchos estudios e investigaciones entorno a sus milagrosas propiedades, pero de momento ha demostrado ser eficaz fortaleciendo el sistema inmune, mejorando el estado de ánimo y actuando como antiinflamatorio.

Como verás, la naturaleza tiene mucho que aportarnos. ¿Por qué no aprovechar todos estos beneficios y ayudar a nuestro cuerpo para que se adapte al estilo de vida moderno?

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