Slow food
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Rachael Gorjestani
 

Slow food

Slow food: una nueva forma de apreciar la comida

El movimiento Slow Food o comida lenta puede considerarse una forma de alimentarse y un estilo de vida. Consiste en algo más que en seguir una alimentación sana y equilibrada, ya que implica un modo de vida tranquilo, sereno, prestando atención a lo que comemos (incluyendo el respeto por los alimentos, su obtención y sus productores) y a la manera en la que lo hacemos.

Qué es el Slow Food

Slow Food, el mayor movimiento alternativo al consumo de fast food, tiene ya más de 25 años de historia. Este conocido y ecológico concepto culinario se originó a mediados de los ochenta en la ciudad italiana de Bra. Carlo Petrini fue su fundador, un revolucionario gastrónomo, sociólogo y escritor, que creía firmemente en la idea de que necesitábamos vivir más despacio para evitar los estragos del fast life en la comida.

En el “Manifiesto Slow Food” podemos observar que las premisas de esta corriente de pensamiento son, a priori, sencillas. El mundo en el que vivimos se ha industrializado totalmente, creando máquinas a las que luego hemos convertido en nuestro propio modelo de vida. Como consecuencia, sucumbimos al fast life que impregna todos los aspectos de nuestra vida.

Estamos encadenados a la velocidad y ello condiciona también nuestra forma de comer, lanzándonos a los brazos del fast food.

El Slow Food surge pues como alternativa a la comida rápida. Los seguidores de este movimiento se decantan por vivir con tranquilidad, evitando por encima de todo la rapidez, el fast food. Por el desarrollo del gusto, esencial para disfrutar de los alimentos y la prolongación del goce. Por el redescubrimiento de la riqueza de las cocinas locales.

Filosofía del Slow Food

Cabe la posibilidad de que seas seguidor del Slow Food, practicando su filosofía, y que aún así lo desconozcas. Esto es debido a que el movimiento se basa, en su mayoría, en costumbres y actitudes que se han tenido siempre, aunque el fast life pueda haberlas dejado de lado.

El Slow Food implica comer con calma, prestando atención, siendo conscientes de lo que estamos ingiriendo. La mejor opción son los productos naturales y de temporada. Para afianzar una cultura propia, una identidad, se debe cocinar con las recetas locales, colaborando para que no se pierdan. El Slow Food también aboga por la riqueza de la producción local y, sobre todo, por la dignificación de los trabajadores que la hacen posible.

La máxima del Slow Food es lograr que las personas podamos acceder y disfrutar de una comida que sea buena para nosotros, para quienes la producen y para el planeta.

Para que un alimento siga la filosofía del Slow Food debe ser:  

  • Bueno: apostar siempre por alimentos frescos de temporada que formen parte de la cultura local.

  • Limpio: deben ser alimentos cuya producción y consumo no perjudiquen el medio ambiente, el bienestar animal o la salud humana.

  • Justo: los precios de los alimentos deben ser accesibles para los consumidores y las retribuciones de los productores justas.

Todo ello conlleva a una nueva gastronomía, basada en la educación, la libertad de elección, la toma de consciencia y la responsabilidad. Se debe aspirar a que en el mundo todas las personas puedan disfrutar de una comida sabrosa a la par que saludable. Aprovechar correctamente los recursos es esencial, siendo considerados con el medio ambiente, al igual que el respeto por quien produce los alimentos.

Slow Food: Asociación Internacional

Slow Food es también una asociación sin ánimo de lucro que se encarga de promover su filosofía por todo el mundo.

En la actualidad, la fundación cuenta con más de 100.000 socios. Lo cual no es de extrañar ya que tiene asociaciones locales perfectamente organizadas en varias regiones y ciudades, disponiendo de delegaciones propias en más de 160 países. Parte de este éxito se debe a que el Slow Food tiene bastante presencia en Internet, con numerosas páginas web.

Esta filosofía ha logrado que incluso pueblos y ciudades enteras se comprometan con su manera de entender la vida y la alimentación. Se conocen como slow cities y se esfuerzan en aumentar la calidad de vida de los ciudadanos, incidiendo en la alimentación y en otros aspectos. Algunos de ellos son el desarrollo de infraestructuras respetuosas con el entorno o la protección de las materias primas tradicionales y de sus productores.

La fundación a nivel global también cuenta con importantes proyectos propios como el del Arca del Gusto. Su objetivo es recuperar y catalogar alimentos prácticamente olvidados o que están a punto de desaparecer, agrupar razas de animales singulares y productos gastronómicos de índole artesanal, con gran valía contrastada, que se encuentran en riesgo de extinción.

Universidad de Ciencias Gastronómicas

La asociación ecogastronómica, que no ha perdido el tiempo, fundó en 2004 la Universidad de Ciencias Gastronómicas, cuyas siglas en italiano son UNISG. Se convirtió en la primera universidad de estas características, basándose en un enfoque holístico respecto al estudio de los alimentos.

Tiene como objetivo la renovación del enfoque y la comprensión de la gastronomía. A la vez busca crear una tipología nueva de profesional que sea capaz de vincular el acto de la comida tanto con el de la producción como con el de todas sus fases intermedias.

El campus universitario de Pollenzo, en Italia, recibe cada año a estudiantes de casi todos los países gracias a la singularidad de sus cursos.

Eventos Internacionales del Slow Food

La red de Slow Food organiza varios eventos alrededor de todo el mundo para promover la comida buena, limpia y justa, celebrándolo con los productos y las tradiciones locales. A través de estos encuentros se comparten conocimientos y experiencias.

Algunos de los eventos internacionales del Slow Food son:

  • Terra Madre y Salone del Gusto: encuentro mundial de la red de Slow Food y Terra Madre. La red de Terra Madre también organiza muchas reuniones locales y regionales.

  • Slow Fish: destinado a la pesca sostenible y artesanal.

  • Slow Cheese: evento que se dedica a la leche en todas sus formas y manifestaciones.

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