Mindfulness

Mindfulness: qué es y cómo se practica

La vida moderna que vivimos en la actualidad ha hecho que nos olvidemos de exprimir y disfrutar al máximo los pequeños momentos de nuestro día a día. Siempre vivimos esperando a que lleguen ciertas fechas, como las vacaciones o esa simple escapada de fin de semana que tanto necesitamos. Mientras tanto, vivimos nuestra vida en piloto automático llevando a cabo nuestras rutinas sin prestar apenas atención.

Muchas personas piensan que el mindfulness es sinónimo de meditar, aunque en realidad, es mucho más que eso. El mindfulness es una forma de vivir la vida que tiene influencia en todos y cada uno de los pasos que damos.

¿Qué es el mindfulness?

El propulsor de esta corriente meditativa fue un médico llamado Jon Kabat-Zinn, el cual empezó a investigar la meditación de los monjes budistas y cómo esta práctica tenía un impacto en su salud física y psicológica.

Jon sintió una gran curiosidad en la forma cómo estos monjes lograban mantener su atención durante varias horas sin despistarse. Esto hizo que una reflexión fraguara en la mente de este médico: ¿podría esta atención plena aplicarse a un estilo de vida para vivir el día a día con más consciencia?

Esa sería la semilla del mindfulness, un estilo de vida que apuesta por vivir con atención plena, totalmente conscientes de cada uno de los momentos que la conforman. De esta forma, se consigue encontrar placer en cualquier actividad rutinaria, y no solo en aquellas que ya de por sí son experiencias de naturaleza agradable.

¿Es entonces el mindfulness sinónimo de meditación? No exactamente. La meditación es una práctica en la que la atención plena se vuelve más intensa con el objetivo de entrar en un estado de relajación extraordinario. El mindfulness pretende incorporar esta atención plena en el día a día, aplicando una consciencia completa a cada uno de estos instantes.

Cómo practicar mindfulness:

Aunque pueda parecer que se trata de una técnica meditativa compleja, prácticamente cualquier persona puede realizarla en cualquier momento. De hecho, es muy probable que hayas practicado mindfulness en algún momento sin ni siquiera haberte dado cuenta.

Para practicar mindfulness tan solo es necesario estar relajado, e intentar poner todos nuestros sentidos en atención para percibir cada estímulo de ese preciso instante con total consciencia.

Por ejemplo, imagina que estás comiendo una deliciosa manzana. Normalmente la comerías mientras tu mente divaga por un desfiladero de pensamientos y preocupaciones, y te la acabarías prácticamente sin darte ni cuenta. En cambio, con el mindfulness, saborearías cada uno de esos bocados, te deleitarías con el sabor entre dulce y ácido de su pulpa, y escucharías el crujir de la manzana mientras la muerdes y masticas.

A pesar de que podemos aplicar el mindfulness a cualquier actividad rutinaria, hay algunos ejercicios que son muy utilizados entre los principiantes.

El primero consiste en tumbarse en la cama todos los días 10 minutos antes de ir a dormir. Con la ventana abierta, intentamos prestar atención a cada uno de los sonidos y estímulos que llegan a nosotros.

Es probable que si no estamos demasiado acostumbrados a esto de la atención plena, nuestra mente divague o lleguen a nosotros pensamientos intrusivos. Debemos intentar no juzgarlos y dejarlos pasar por nuestra mente, siguiendo con nuestra práctica mindfulness.

Otro de los ejercicios favoritos para los neófitos de este mundo, es practicar mindfulness en la ducha. Esta rutina tan habitual en nuestra vida debería ser una de las más placenteras. Sin embargo, siempre entramos en la ducha con prisas sin disfrutar del momento.

Por ejemplo, podríamos empezar por oler el delicioso aroma del champú mientras sentimos como las gotas de agua caliente recorren nuestro cuerpo y cabello. La ducha también puede ser un deleite para nosotros siempre y cuando sepamos disfrutarla con plena consciencia.

Como verás, el mindfulness no es un concepto que se restrinja tan solo a la meditación, sino que puede aplicarse a todos y cada uno de los ámbitos de nuestra vida: trabajo, hogar, ocio, familia, amigos...

Además de que disfrutar de esto momentos con atención plena nos permitirá ser más felices y sacarle todo el jugo a la vida, su práctica también está relacionada con una mejora en la memoria y la creatividad, un incremento en la materia gris de nuestro cerebro, un descenso de la ansiedad y una mejor presión sanguínea.

 

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